1. NOS VOLVEMOS INSENSIBLES
El Evangelio según San Marcos en el capítulo tres, nos muestra a Jesús entristecido por la DUREZA DE CORAZÓN de quienes lo observaban dentro de la sinagoga. Hombres muy religiosos con una actitud que revelaba que algo NO ESTABA BIEN EN SU INTERIOR.
La DUREZA DE CORAZÓN se manifiesta, cuando DEJAMOS DE RESPONDER a lo que antes nos confrontaba.
Antes nos sentíamos mal cuando maltratabamos y ofendiamos a alguna persona, hoy decimos: LO MERECÍA.
Antes NOS SENTÍAMOS INCÓMODOS AL PARTICIPAR EN UNA CONVERSACIÓN DESTRUCTIVA, hoy el chisme se volvió una costumbre.
LA SEQUEDAD ESPIRITUAL nace en el corazón, con pequeñas actitudes como las zorras descritas en el libro de cantares. Las zorras eran animales que podían entrar en los viñedos y causar daño a las plantas, a los brotes y a los frutos. Son una amenaza para la viña que está floreciendo.
SERÁ QUE:
¿No me preocupa tanto si ofendo a Dios?
¿No me cuesta reconocer mis errores?
Escuchamos la Palabra, pero la aplicamos para otra persona.
Me acostumbré a hablar con dureza.
Veo el sufrimiento ajeno y no siento la disposición de ayudar.

La señal más peligrosa de un corazón endurecido, es que aún escuchando la Palabra, no permitimos que ella nos transforme.
Pídele hoy al Señor, amado lector, que te devuelva la sensibilidad para reconocer tus errores, escuchar su voz y responder con humildad.
2. NOS ALIMENTAMOS DE ACTITUDES TÓXICAS
La carta a los Hebreos, nos exhorta a tener cuidado de que no brote en nosotros, ninguna raíz venenosa de amargura, que trastorne y envenene a los demás. Una raíz es oculta en el lugar donde un árbol está sembrado y a través de ella recibe todos los nutrientes que necesita el mismo. Hay cosas que comienzan ocultas, pero con el tiempo producen consecuencias visibles.
De la misma manera, una actitud no tratada, comienza a afectar nuestras relaciones, nuestra familia y nuestro servicio a Dios. Los fariseos de la sinagoga eran: críticos destructivos, duros de corazón, legalistas , hipócritas y hostiles.
3. ESTAMOS TAN CERCA PERO A LA VEZ TAN LEJOS
Los fariseos estaban en la sinagoga, sólo atentos a encontrar motivos para acusar a Jesús.
Estaban presentes en un lugar religioso, pero su disposición no era la correcta.
La cercanía física a las cosas de Dios no sustituye una relación sincera con Él. Podemos escuchar muchos mensajes y seguir siendo orgullosos. Memorizamos versículos y nos negamos a perdonar. Hablamos de misericordia y ser incapaces de escuchar a alguien que está sufriendo.
Acerquemonos a la fuente que es Cristo Jesús y dejemos que nos riegue el corazón seco y endurecido. Recuerda que Dios no ha terminado contigo.
Pr. José Ángel Castilla
