Charles Spurgeon decía que la fe: «es la mano que toma las promesas de Dios». Imagínate a un niño que abre una nevera y encuentra el alimento que le gusta, porque tiene la certeza de que siempre lo va a encontrar. La fe nos lleva a recibir lo que Dios ya ha provisto. La medida de una vida no está en el éxito visible que alcance, sino en la obediencia absoluta a la voluntad de Dios. Una persona obediente, convierte una vida ordinaria en una con impacto eterno. El mundo define el éxito por lo que poseemos, en cambio Dios lo define por la fidelidad con la que administramos lo que Él nos ha confiado. El mundo celebra los resultados, pero Dios recompensará nuestra obediencia. Algunos tips para perseverar en la fe cada día:
1. Alimentate diariamente con una porción de la Palabra de Dios.
Los héroes descritos en el capítulo once de la carta a los hebreos, no fueron reconocidos por la acumulación de riquezas, pero Dios los llamó personas de fe. A los ojos del mundo no fueron exitosos, algunos murieron aserrados, apedreados, o muertos a espada, pero delante de Dios fueron vencedores por su fidelidad a toda prueba. El éxito de estos hombres, no estuvo en sus posesiones, sino en su relación con Dios. La fe que tenían, alimentada por la Palabra, los llevó de lo común a lo extraordinario.
2. Suelta tus cargas en el Señor
La fe no convierte personas comunes en gente famosa; sinó que convierte personas comunes en personas fieles, y esa fidelidad produce una vida extraordinaria para la gloria de Dios. Luego de presentar a todos los valientes de fe, el autor nos enseña pese a estar rodeados por una enorme multitud de testigos de la vida de fe, nos insta a que nos quitemos todo el peso, llámese pecado y cargas emocionales para correr nuestra carrera de perseverancia hacia la eternidad. ¿Cómo hacerlo? Fijando nuestra mirada hacia Jesucristo, el autor y consumador de la fe. Él nos inspira y capacita a vivir por ella.
3. Toma decisiones inspirado en las sagradas escrituras.
Una fe trascendente transforma nuestra manera de decidir. Trascender significa dejar una huella que permanezca más allá de nuestra propia vida.
La Fe viene por el oír y el oír la Palabra de Dios. Una Biblia cerrada produce un corazón vulnerable. Una Biblia abierta produce una vida fortalecida.
¿Estoy dedicando tiempo diario a la Palabra? ¿Hay áreas donde Dios me ha hablado, pero aún no he obedecido? ¿Estoy permitiendo que la Biblia forme mi carácter, transforme mi mente y limpie mi corazón?

Dios no improvisa en nuestro crecimiento; sino que nos forma mediante su Palabra.
La calidad de nuestra vida está determinada, en gran parte, por la calidad de nuestras decisiones. Y la calidad de nuestras decisiones depende de quién guía nuestro corazón: Las emociones o la Palabra de Dios.
Todos los días tomamos decisiones que cambian el rumbo de nuestra vida. Ellas nos van formando y con el tiempo, terminamos siendo el resultado de la suma de decisiones que hayamos tomado.
La fe nunca sabe adónde es llevada, pero ama y conoce a Aquel que la guía.
Oswald Chambers
Recuerda que Dios no ha terminado contigo.
Pr. José Ángel Castilla
