Muchas veces esperamos que Dios obre de manera repentina, con tan sólo oprimir el botón de los milagros del cielo y que de manera sorprendente, lo que pedimos llegué de forma instantánea a nuestras manos. Anhelamos milagros completos y respuestas definitivas sin proceso. Sin embargo el Señor las grandes obras, las suele escribir paso a paso. Antes de abrir el mar Rojo, la fe de Moisés fue desafiada y fortalecida. Antes de derribar los muros de Jericó, hizo que el pueblo de Israel caminara alrededor de ellos. Antes de resucitar a su amigo Lázaro, Jesús permitió que la esperanza de sus hermanas Marta y María fuera probada.
En nuestra vida sucede lo mismo. Mientras esperamos la respuesta del gran milagro que esperamos, Dios comienza a regalarnos pequeñas victorias que anuncian que Él ya está obrando. Una puerta que se abre, una conversación restaurada, una paz inesperada, una fuerza renovada para seguir adelante o una oportunidad que antes no existía son señales de que el cielo está en movimiento.

Nuestro gran problema amado lector, es que nos enfocamos tanto en el milagro completo, que ignoramos los avances del mismo, que Dios nos ha concedido. Celebramos la meta alcanzada y no nos alegramos ni agradecemos su operación paso a paso. La gratitud por las pequeñas victorias, fortalece nuestra fe en gran medida para recibir su obra completa.
David no llegó a derrotar a Goliat de la noche a la mañana. Mientras cuidaba ovejas se enfrentó a un león y un oso. Aquellas victorias parecían pequeñas comparadas con el gigante filisteo, pero fueron el entrenamiento que Dios utilizó, como preparación para un desafío mayor.
Quizás hoy no has visto completo el milagro que esperas, pero sí has experimentado evidencias de la fidelidad de Dios. No las ignores, alégrate, alaba a Dios en cada avance, porque él te está demostrando que está contigo y sigue obrando, aunque el resultado no sea visible.
Dios no solo está interesado en llevarte a la meta, sino que también está formando tu carácter durante el recorrido. Cada pequeño triunfo fortalece tu confianza, madura tu paciencia y te enseña a depender más y más de Él que de las circunstancias.
Si hoy, asi como yo, estás esperando un milagro, no pierdas de vista las pequeñas victorias. Agradece en cada una de ellas, porque son huellas del Dios hermoso que camina contigo. Quien comenzó la buena obra en tu vida será fiel en completarla. El milagro no siempre llega de un solo golpe, sino que comienza con un paso de fe y continúa con una sucesión de pequeñas victorias hasta revelar la grandeza de Dios.
Recuerda que el Señor no ha terminado contigo.
Pr. José Ángel Castilla

Una respuesta
Excelente palabra que restaúra el alma abatida. Y nos fortalece para avenzar