El pasado 19 de julio finalizó la copa mundo de fútbol en el estadio Metlife en New Jersey USA. Todos los ojos de la afición futbolera y del entretenimiento estuvieron puestos en el partido final. Por primera vez y tal como sucede en el super bowl, hubo un entretiempo musical a cargo de diferentes artistas de renombre mundial. Pero solo uno con su presentación marcó la diferencia: Justin Bieber. Una hermosa voz y melodía interpretando: «Everything Hallelujah». Canción cuya letra nos inspira a encontrar esperanza en medio de las dificultades, a reconocer la necesidad de Dios y el poder alabarlo. Que bonito desafío al mundo poder decir: «¡Aleluya!» en tiempos de lucha, buscar paz, restauración y comenzar de nuevo. Pese a las críticas que recibió JB, por la forma simple como se vistió, lo poco enérgico y festivo que se mostró, a diferencia de los demás artistas, Bieber eligió una balada acústica e introspectiva acerca del agradecimiento en lo cotidiano de la vida.

Creo profundamente que nuestra gratitud y forma de alabar debe de trascender en el mundo espiritual. Justin se mostró al mundo entero diciendo «Aleluya» en todo y por todo lo que hagas. Soltó paz del cielo y gratitud en tan sólo unos minutos, donde nadie se lo esperaba. En medio de canciones superficiales y vacías, Dios se hizo presente en la cancha. Te invito amado lector a decir hoy: «Por todo le daré alabanza y Gloria a Dios». Todo implica, que aunque no entienda ciertas situaciones y quiera cambiar el curso de las cosas, tomando el control, por todo le daré mi alabanza a Dios. Siempre será más fácil agradecer y dar la Gloria, cuando lo que vivo me agrada y me complace. Pero cuan fuerte y difícil es alabar en el dolor, en la incertidumbre o cuando sentimos miedo. Es allí cuando Dios espera que rindamos el corazón y reconozcamos quién es él.
Renuncia a lo superficial, al materialismo, al pensar que el sentido de la vida, es sólo complacerte a ti mismo dándote gustos y olvidando lo simple, lo sencillo y cotidiano de despertar y contemplar un nuevo amanecer, ver a tus seres queridos, respirar y saberte vivo pero con vida para quien te creó y es aquel que te de da la fuerza que necesitas para avanzar cada día. Por mucho que te esfuerces, no añadirás más centímetros a tu estatura dice el Señor. En los tiempos bíblicos, el codo era una medida de longitud que equivalia a 45 centímetros. Jesús con ésta expresión nos quiere enseñar que la preocupación, el estrés y la ansiedad, no tienen el poder de cambiar lo que está fuera de nuestro control. Agradece hoy, vuelve a hacerlo mañana y convierte la gratitud en un estilo de vida. Afanarte no te alargará la vida, pero si podrá enfermarte y acortartela. Por todo di hoy: «Aleluya» y recuerda siempre que Dios no ha terminado contigo.
Pr. José Ángel Castilla
