No hay vuelta atrás


Todos tenemos experiencias dolorosas, de errores que cometimos, de situaciones que nos avergonzaron y hasta nos llevaron a sentirnos culpables. TODO ESO QUEDÓ ATRÁS, no devolvamos páginas ni abramos puertas que se encuentran cerradas por la curiosidad de regresar a la vida de lo que Dios NOS LIBERÓ. El apóstol Pablo nos inspira con la exhortación a la iglesia de Éfeso, cuando les recuerda que en el pasado cuando no conocían de Dios, eran idólatras y por ningún motivo, debían volver a la esclavitud del pecado. No desenterremos recuerdos pecaminosos, a menos de que sea para testificar, acerca de la maravillosa obra de libertad de Cristo en nuestros corazones. Somos bendecidos por Dios y caminamos en victoria, aunque el camino por el que transitemos, sea dificil. Enfócate en Jesús. En todo tiempo, como creyentes luchamos, para no tener que volver al pasado conocido, pero doloroso. El Señor nos ha liberado de pozos muy profundos y de yugos espirituales, que nos ataban a cosas que no nos hacían bien. En el pasado fuimos esclavos sin darnos cuenta, debido a la ignorancia espiritual.

Aferremonos a Dios sean buenos o malos los vientos que soplen sobre nosotros. TODO LO QUE DIOS hará, ESTÁ POR DELANTE Y NO ATRÁS. Vence la TENTACIÓN de mirar hacia el pasado, para evitar el estancamiento y no avanzar en el propósito trazado por Dios para nosotros. Nuestra bendición está delante de nuestros ojos y no a nuestras espaldas. No mires aquello de lo que Dios te libró.
Creo que es una clara referencia a que si miramos atrás, nos estancaremos y nos quedaremos en ese lugar donde ya no podemos avanzar, el propósito de Dios inevitablemente se queda congelado hasta que, entendamos que la bendición esta adelante.
Fija tus ojos en Cristo Jesús nuestro salvador,  como dice la escritura en la carta a los Hebreos.
El tenía sus ojos puestos en el gozo que vendría: La salvación y reconciliación de nuestra vida. Jesús no miró ni se concentró en oprobio, ni en el rechazo que vivió, o se enojó. Aceptó su comisión con amor, mirando lo que tenía delante.


Muchos antes de conocer a Jesús, estaban desesperados para llenar el vacío del corazón, con una pareja, trabajo, dinero o vicios, Reflexiona en QUIÉN ERAS Y LO QUE TENÍAS cuando el Señor te encontró y DALE VALOR A LO QUE HA HECHO EN TI Y NO VUELVAS ATRÁS. Recuerda que Dios no ha terminado contigo. Suscríbete a éste blog y recibirás notificación cada vez que suba un nuevo artículo. Tus comentarios son importantes. Comparte el enlace de éste mensaje con tus amigos y familiares. Abrazo fraterno para todos.

Pr. José Ángel Castilla

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