
Retroceder implica volver hacia atrás, es decir, regresar a una posición anterior o abandonar un avance que ya se había logrado. Creo que en cada inicio de año, deseamos avanzar y no detenernos en repetir patrones de comportamiento que nos lleven a retroceder en nuestra vida espiritual. Vivir una vida a plenitud con el Espíritu Santo, es decidir no mirar atrás ante las adversidades, ni mantenernos atados al pasado. Afirmate en la fe amado lector, créele a Dios; porque el siempre está en control de tus problemas y eso te llevará a sentir una renovación total de tus fuerzas. Que ni el cansancio o la fatiga espiritual, te hagan retroceder. Dios es tu sostén, por eso, éste no es tiempo de retroceder, sino de avanzar. La vida gobernada por el Espíritu, camina por convicción y no por comodidad. No serán las promesas humanas, sino lo que Dios nos ha dicho. El Espíritu Santo no nos hablará, para que no regresamos a los lugares, ni a las personas que ya superamos un día. No vivimos de glorias anteriores o pasadas. Dios quiere algo nuevo contigo en éste nuevo año.
Lucas 9:62 NTV
[62] Jesús le dijo: —El que pone la mano en el arado y luego mira atrás no es apto para el reino de Dios.
Anhela más de Dios y camina en su propósito. No necesariamente lo tendrás que entender todo, pero la dirección divina y la revelación de su palabra será luz a tus pasos. No cedas ante las tentaciones del enemigo, aún en el momento en que sientas apretado el proceso. En esos momentos de lucha, ora y busca más porque todo el que pide recibe, el que busca encuentra y el que llama a la puerta se le abre. No se puede avanzar en el Reino de Dios, con una mano en el arado y el corazón atado al pasado. El Espíritu Santo no quiere que tomemos decisiones a medias ni con obediencia parcial o superficial. Él busca un corazón determinado a dejarse guiar y completamente convencido de que volver atrás ya no es una opción. No sobrevivas espiritualmente, avanza, afirmate sobre principios espirituales, camina con claridad, y sin doble posturas. No llegaste hasta aquí, para que regreses a versiones antiguas de ti. Lo pasado ya cumplió un propósito y recuerda: Dios no ha terminado contigo. Abrazo fraterno para todos.
Pr. José Ángel Castilla