Sello de herencia

La carta del apóstol Pablo a los Efesios inicia hablando acerca de doctrina, es decir, responde a la pregunta: ¿QUE HA HECHO DIOS POR NOSOTROS? Y de la mitad de la carta hasta el final de la misma, nos habla de la vida práctica, es decir, Nos insta a hacernos la pregunta: ¿CÓMO DEBEMOS VIVIR, POR CAUSA DE LO QUE DIOS HA HECHO?
Éfeso era una ciudad muy importante, como capital de la provincia romana de Asia (hoy el país de Turquía). Ciudad portuaria, comercial y extremadamente rica. También era el centro religioso de culto a Diana/Artemisa, cuyo templo era una de las siete maravillas del mundo antiguo. En Efeso, operaban: Magia, amuletos, hechicería, cultos y prácticas espirituales paganas. Había una fuerte influencia idolátrica y cultural. Por esto, los cristianos de Éfeso vivían rodeados de presiones espirituales, culturales y morales.
Antes de conocer a Cristo, estaban sin pacto, sin Dios y sin esperanza.
Tenían trasfondos paganos y espiritualistas, asociados a: Amuletos protectores, sellos rituales y objetos de “garantía” religiosa.


Pablo aprovecha éste trasfondo, para explicar conceptos espirituales como sello y arras. Definimos ARRAS”. Gr. ἀρραβών (arrabón) como: Depósito, anticipo, garantía legal de un contrato que asegura la conclusión del mismo.
Efesios es una carta doctrinal y espiritual, escrita no para corregir problemas, sino para revelar la identidad y herencia en Cristo, y cómo esto cambia la vida de los creyentes.
Pablo enfatiza en el capítulo uno de la carta, acerca de la Identidad del creyente en Cristo. Nos muestra que hemos recibido una nueva identidad espiritual por la obra de Dios y consiste en que:

* Fuimos ELEGIDOS y ADOPTADOS como hijos     del Padre.
* Fuimos REDIMIDOS y PERDONADOS por el Hijo.
* Fuimos SELLADOS con el Espíritu Santo como garantía de herencia.

Todo buen padre piensa en dejar herencia en sus hijos. Piensa en esa seguridad cuando ya el no esté. La herencia es la PLENITUD de las promesas que Dios ha preparado para sus hijos, la cual empieza ahora, pero se completará cuando CRISTO REGRESE y seamos totalmente REDIMIDOS.
Pablo dice que el Espíritu Santo son las ARRAS, es decir, un anticipo o garantía. Eso significa que la herencia no es solo futura, sino que ya inició, aunque aún no la vemos completamente. El Espíritu Santo es el “código divino” que garantiza que la obra de Dios llegará a su destino. Quienes hemos confiado y escuchado la palabra de verdad y la creimos, recibimos el sello del Espíritu. Ésto es esencial, ya que la presencia del sello o pago inicial, indica la propiedad y anticipo de la gloria venidera. No necesitamos nada más.



“Para sellar se necesita la cera blanda; la huella del rostro amado; la presión constante. ¡Ojalá el Espíritu imprima el rostro de nuestro amado Señor en nuestros corazones ablandados, para que lo conserven para siempre!”. (Meyer)

Recuerda que Dios no ha terminado contigo.

Pr. José Ángel Castilla

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