
Mientras más conocemos el amor de Dios y profundizamos en nuestra relación con Jesús, descubrimos lo equivocado que estábamos respecto al concepto del amor. La gran verdad que Dios es amor, la registra en sus cartas el apóstol Juan. En el mundo aprendimos que el amor se siente y de acuerdo a la experiencia vivida, así respondemos. La gran sorpresa que nos llevamos al profundizar en ésto en la Biblia, es el amor no se trata de sentimientos, sino de convicciones y principios que nos llevan a decidir amar. El mundo también nos enseñó que, si sentimos algo muy fuerte por alguien, estaremos entonces listos para amarle. Dios nos enseña que si sabemos y estamos convencidos que él nos ama, estaremos listos para amar a otros. El amor bíblico se trata de lo que Dios nos dio primero, y fue su amado hijo Jesucristo. Esa es la mayor prueba de amor, no de lo que nosotros podamos hacer. La mayoría de relaciones se fundamentan sobre cimientos incorrectos.

En Efesios 3:19, el apóstol Pablo ora, para que los cristianos podamos experimentar el amor de Dios en nuestra vida diaria, y que ese amor sea una verdad más allá de las emociones. Cuando el amor del Padre, se fortalece en nosotros, también lo hace nuestra confianza en Él. Ésto traerá como consecuencia que actuemos conforme a su Palabra y no a nuestros sentimientos y mucho menos, las corrientes de éste hostil mundo. Cuando permitimos que el amor de Dios crezca y se fortalezca en nuestro corazón, no correremos a buscar pareja o compañía cuando nos sentimos solos, porque confiamos que él está con nosotros y nunca nos abandonará. Experimentar el amor más grande, es estar convencido que somos hermosos, especiales y podemos ver a los demás sin sentimientos de envidia malsana, porque ya no nos sentimos menos que los demás. Nuestro entendimiento amado lector, ha sido renovado por la Palabra de Dios y ahora actuamos conforme a ella. Si te sientes amado por el Señor, ya no sientes temor, entonces estás listo para amar a otros. Recuerda que Dios no ha terminado contigo.
Pr. José Ángel Castilla