
Si nuestro Señor Jesucristo no nos salva, estaríamos condenados y llenos de culpa por nuestros pecados. La carta de Pablo a los romanos nos enseña que la paga del pecado es la muerte espiritual. La justificación es el acto mediante el cual, Dios declara justo al pecador que pone su fe en Jesucristo. No significa que éramos justos por nuestras obras, sino que Dios nos otorga la justicia de Cristo y nos considera legalmente justos. Cristo cargó la CULPA, la CONDENACIÓN y la IRA que merecíamos nosotros. Ahora no hay condenación para los que estamos en Cristo.
No debemos vivir tampoco con el MIEDO permanente AL JUICIO. La salvación es total, integral y eterna. No es sólo perdón; es un rescate absoluto en todas las dimensiones del ser humano. El veredicto de Dios fue: “Les declaro justos”.

Ser justificados no implicó una transformación interior instantánea. Eso es la santificación de la cual ampliaré en otro artículo.
La justificación es un cambio de estatus. Fuimos trasladados del Reino de las tinieblas, al de los cielos. la salvación amado lector, es por fe, no por obras. La justicia no proviene de lo que hacemos, sino de lo que Cristo ya hizo por nosotros. La justicia de Cristo se nos imputa, entonces el Padre mira a Cristo y su obediencia perfecta, y la acredita a nuestra cuenta. Entonces nos quita la culpa del pecado, nos. perdona y ya no toma en cuenta nuestras faltas. Ésto traerá paz para con Dios y por consiguiente ya no hay condenación ni enemistad. Recuerda que Dios no ha terminado contigo.
Abrazo fuerte para todos.
Pr. José Ángel Castilla