Dios nos guarda del mal y de todo aquello que pudiera dañarnos física, mental, emocional y espíritualmente. Él conoce nuestros pensamientos, intenciones y cada cosa que le pedimos en oración. Por esa razón también Dios nos sorprende mucho más allá de lo que podamos entender. El conoce el futuro y lo que nos conviene de lo que no nos favorece. Podemos llamarle a esos momentos inesperados en los que Dios irrumpe en nuestra historia los: “de repente”. Éstos sorpresivos e inesperados instantes, pueden iniciar luego de una circunstancia incómoda, una conversación difícil, una decepción o incluso una experiencia dolorosa. En el momento no entendemos por qué Dios lo permite, pero con el tiempo descubrimos que fue el medio utilizado para cerrar ciclos que nosotros no teníamos el valor, la claridad o la voluntad de cerrar.
Hay puertas amado lector, que Dios cierra en nuestras vidas, porque el bien sabe que por nosotros hubieran continuado abiertas. Hay relaciones que terminan, etapas que se agotan y circunstancias que nos obligan a avanzar porque Dios nos está preparando para darnos algo nuevo y diferente.

La Biblia está llena de estos momentos inesperados. En el libro de Hechos de los apóstoles, Pablo y Silas terminaron en una cárcel por causa del evangelio. Estando en su celda, a plena medianoche Dios intervino: hubo un terremoto, las puertas se abrieron y aquel momento doloroso terminó convirtiéndose en una oportunidad de salvación, para el carcelero que vigilaba aquel lugar y su familia conocieran a Cristo.
Quizás hoy atraviesas una circunstancia dolorosa que tú no buscaste, entonces no te apresures a pensar que todo está perdido. Dios está usando lo que te incomoda, para liberarte de una etapa que ya terminó. El carcelero que pensaba matarse luego de aquel suceso inesperado, fue sorprendido por las palabras de Pablo, haciéndole ver que todos los presos estaban allí y nadie huiria.
Los “de repente” de Dios muchas veces llegarán disfrazados de finales, pero detrás de ellos hay nuevos comienzos.
Confía en el Señor. Lo que hoy parece una interrupción, mañana se convertirá en la evidencia de que era Él quién estaba guiando tu historia. Cuando Dios decide sorprendernos, puede hacerlo precisamente en el lugar donde menos lo esperábamos. Recuerda que Dios no ha terminado contigo.
Pr. José Ángel.
